
Felipe Flórez
Cofundador
Mis abuelas todavía están conmigo. Y es justamente por eso que no podía seguir esperando para crear Molevi.
Estos últimos años las he visto atravesar momentos difíciles. Cada uno fue un recordatorio silencioso de que el tiempo con ellas no es infinito. Empecé a imaginar el día en que ya no pueda escucharlas llamándome por los apodos que solo ellas usan, el día en que ya no pueda pedirles que me cuenten, una vez más, una historia de cuando eran jóvenes.
Quiero resguardar la esencia de quienes son: la manera en que cambiaron mi mundo, los detalles que solo ellas saben contar, la ternura con la que me han acompañado toda la vida. Quiero que mis hijos puedan oírlas en su propia voz, contando sus propias historias.
Molevi nació de esa certeza: hay que preguntar mientras todavía se puede escuchar. Para que, cuando el silencio llegue, y llegará, quede algo más grande que el recuerdo: quede su voz.